La literatura sÓlo puede ser genial

BroomSubmissionLetterCarta de DFW a Mr. Hill presentándole el capítulo octavo de La escoba del sistema. Cortesía de la editorial Pálido Fuego.

 

 

—Rick, ¿cómo se supone que sé si algo es mordaz o tonto? No sé nada de literatura.

A, la enorme mayoría del material que circula por aquí ni siquiera se acerca a la literatura, y b, ¡genial!

—¿Qué es genial?

—Que “no sepas nada de literatura”, o como mínimo que creas que no sabes. Significa que eres perfecta: fresca, intuitiva, separando la paja estética de tu pelo…

—¿Tengo algo en el pelo?

—Cuando la gente empieza a dárselas de que de verdad saben algo de literatura dejan de ser literariamente interesantes, o siquiera de ser útiles para aquellos que sí lo son. Eres perfecta, hazme caso.

—No sé…

—Lenore, ¿qué te pasa? ¿No estoy ante la persona que se ve a sí misma casi por definición como una persona hecha de palabras? ¿Que protesta cuando su sensibilidad literaria se ve impugnada siquiera potencialmente?

La escoba del sistema es infinita así la leas en español como The Broom of the System is infinite.

¿Cómo empezar este post para hablar sobre este libro editado por Pálido Fuego, desde Málaga con todo el sol? Tantas maneras tenía que decidí hacerlo abriendo el libro por alguna de las páginas con esquina doblada. Y apareció el texto que encabeza la entrada y que sin remedio me enfrentó a: ¡la literatura solo puede ser genial! La literatura, como las personas, está hecha de palabras, hecha de palabras, muy hecha de palabras. La literatura que es literatura lleva pegada esa cualidad, la de la genialidad.

Cada día se me exige más en este blog. Es un hecho. Casi un mes sin publicar. Permanecía secuestrado por esta puta obra maestra, embaucado desde la primera hasta la última página. Desde el principio empecé a elucubrar por lo menos dos mil posibles y diferentes posts. Ahora estoy escribiendo el último que imaginé, el dos mil dos. Todos los post me parecían geniales cuando trazabas la línea que unía el texto leído con el post imaginado. La magia se deshacía pronto porque era siquiera intuir el post desde la obra y aparecer el espectro de un genio; era una tarea para genios. Fue entonces cuando imaginé que cruzaba andando un desierto de arena negra. Sí, en este libro las historias, una historia, son más evidentes que la vida. Y volví a tocar tierra.

Lo último que he leído en prensa sobre DFW ha sido este magnífico artículo del 21 de enero de Rodrigo Fresán titulado Foster Wallace, genio y genealogía. Lo recomiendo con sus comas y sus tildes:

«Soy el único ‘‘posmoderno’’ que conocerás que reverencia a Tolstói» o «La narrativa mueve montañas o es aburrida; o mueve montañas o se sienta sobre su propio culo»

DFW ya ha sido coronado en la inosfera literaria española, ya traducido, ya subtitulado. DFW ya no es un invento literario. DFW es un inverecundo tipo que nos ha demostrado a todos los que escribimos que con veintidós años se puede ser además de genio residente, hacedor de literatura plateresca para mentes muy, muy despiertas; como la tuya, pensé.

La escoba del sistema consta de tres partes: la carta que envía un joven DFW el 28 de septiembre de 1985 a Frederick Hill Associates adjuntándole el capítulo octavo de la novela para su posible edición, la Primera Parte y la Segunda Parte. La escoba del sistema, además de todo lo que escribe Javier Avilés aquí, es el asombroso paisaje literario de una mente prodigiosa. Desde la imaginación se puede gobernar con toda la autoridad literaria. Ya no hay tierra baldía sino un desierto de arena negra recién inventado en el Planeta Tierra. Para mí, para mí y solo para mí ha sido el fragmento más originalísimo que he leído en décadas. Y he leído. Tampoco olvido el corte donde Bombardini se come nueve filetes e imagina a tipos con nombres como Neil Obstat y hace croar a sapos selváticos desde las gargantas más profundas adornadas con cuerdas vocales forradas de colores fosforescentes. Y llorarás así te maten cuando te enteres de que es en esta novela donde se inventa la medicina antillanto y casi de manera algebraica, infinitesimal y geométrica la prosa holística, la imaginación capaz y el yantar de Norman Bombardini: un puzzle para tipos muy inteligentes.

La escoba del sistema es una novela calientamentes que mezcla expresiones como “tengo un hijo que le da a la expresión «fruto de mis entrañas»” con otras como  “la costumbre que tenía la luz del sol de reflejarse en las pantorrillas de Mindy Metalman”. La escoba muestra que la literatura está coyotizada. El fragmento donde se establecen las bases de la coyotización de la literatura se encuentra en la página 393 y se titula Idea para la Colección Fieldbinder…

¿se le ha ocurrido que “El Correcaminos” es lo que bien podría denominarse un programa existencial? ¿Por qué el coyote no coge el dinero que se gasta en disfraces de pájaro y catapultas y migas radioactivas para correcaminos y misiles explosivos y simplemente se va a comer a un chino?

¡Abrumador!

Leer este tipo de novelas te incapacita, créanme, para leer desde ahora cualquier cosa. Y no he hablado de ningún personaje…

Por aquí va la literatura, amigos, este es el tren de la vanguardia, una de sus cabezas tractoras. Sí, de acuerdo, todo posmodernista él pero a todo tren, a todo tren de alta gama literaria.

La novela la puedes adquirir aquí. Hazte un gran favor, un regalo; te calibrarás, literariamente hablando.

PD: Espero permiso del editor para reproducir la carta que DFW envió junto con un capítulo de su obra para su publicación.

Documentos de DFW cortesía de Georgelazenby: David Foster Wallace documents. 

5 comentarios en “La literatura sÓlo puede ser genial

  1. Me apabullan tus entradas, me asusto, literalmente me acojono ante tanta luz… Me haces cabalgar sobre luces de renglones, en la punta de cohetes incandescentes donde estallamos en milarcosiris que se entrecruzan e iluminan la red, los libros, los autores y los lomos de sus libros y sus títulos… y ya ves, acojonadico vivo, vuelvo al hogar, asustado por tanta cohetería y tanto ruido y tantas luces y tantas nueces… a la semisocuridad de mis pobres libros y mis paupérrimos renglones en blanco… y negro.

  2. Hola Blumm,
    Es una satisfacción pasar por aquí y ver como sigues al pie del cañon, ofreciendo material de interés.
    Sin ningún tipo de pretensión, me hace ilusión que sepas que terminé una novela recientemente. Está en manos de amigos, a los cuales no se les ha caído de la manos. Ya es algo.
    Saludísimos,
    Jaume

  3. Exacto, querido Antonio, DFW es pura albricia. Americano todo él y muy subido al carro del algún -ismo. Tú, puedes llegar a entenderlo aunque quizás te rompa -a pesar de todo lo leído que estás- más de un esquema. ¡Lee a DFW!

  4. Pingback: La escoba del sistema – David Foster Wallace « Pálido Fuego

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