Uno de los altares de Javier Avilés

Portnoy es Javier Avilés, autor y editor del blog El lamento de Portnoy, título que da título a una obra de ROTH, Philip, que no he leído, o creo recordar que no la he leído aunque el libro haya estado durante un par de décadas en casa de papá y mamá (esa edición de Bruguera era mortal). Ahora lo busco con cierta desesperación antes de que mi madre se lo dé a alguno de mis nueve hermanos que ni lee ni deja leer. ¡No lo encuentro! (mi mamá me dice que me lo dio, y yo escribo ese dio con cierta duda pero sin dudar de ella, o sí). No sé. Ha de estar, ha de existir, tiene que sostenerse aunque sea imaginándomelo en alguna fila de alguna estantería familiar. Chillar. A veces lo que siempre toca es chillar. Chillar mucho y reclamar.

Portnoy me envía la fotografía que encabeza el post y que él ha definido como el altar que le tiene hecho a Roth, Philip. Gracias, Javier. Busco a Roth ahora con desesperación porque ha de ser Sal(inger) para mi entendimiento. La cicatriz que algunos autores dejan cuando los lees dura para toda la vida. Como cuando leí Patrimonio, que tampoco la encuentro en casa, qué desesperación, ¿a quién coño le he dejado Patrimonio y no me la ha devuelto? Patrimonio, aquí, entre tú y yo, lector, es un libro que me hizo llorar cuando lo terminé. Avisado quedas. Es un testimonio escrito con las ganas del cariño de treinta y dos hijos a su padre.

Gracias, Javier. Quiero ver tantos altares como dioses tengas.

4 comentarios en “Uno de los altares de Javier Avilés

  1. En las entrevistas, cuando le preguntaban a J. G. Ballard por Roth siempre decía que no le interesaban sus novelas “¿Quién narices va a querer leer siempre la mismas historias de judíos rijosos y con dolor de muelas?”. O algo así. Y los entrevistadores, que siempre eran unos punks franceses o californianos, soltaban unas risas a costa del pobre Philip. Aunque admiraba incondicionalmente al autor de “Crash” y lo que decía iba a misa, no me desanimé. Busqué novelas de Roth, y lo cierto es que dos o tres que cayeron en mis manos cumplían la maldición de Ballard y las dejé a medias, aburrido. Luego leí “El teatro de Sabbath”, en donde siguen saliendo judios salidos con dolor de algo. Pero es intensa, divertida, esperpéntica, y con un protagonista aferrado a la vida como sólo un animal herido puede estarlo. ¿Alguien me puede recomendar otra novela suya que se le parezca?.Por cierto, parece que no está en el altar de Portnoy.

  2. Pingback: ¿Por qué he decidido leer toda la obra de Roth y no la de Follet? « La manía de leer

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