Uno de los altares de Javier Avilés

Portnoy es Javier Avilés, autor y editor del blog El lamento de Portnoy, título que da título a una obra de ROTH, Philip, que no he leído, o creo recordar que no la he leído aunque el libro haya estado durante un par de décadas en casa de papá y mamá (esa edición de Bruguera era mortal). Ahora lo busco con cierta desesperación antes de que mi madre se lo dé a alguno de mis nueve hermanos que ni lee ni deja leer. ¡No lo encuentro! (mi mamá me dice que me lo dio, y yo escribo ese dio con cierta duda pero sin dudar de ella, o sí). No sé. Ha de estar, ha de existir, tiene que sostenerse aunque sea imaginándomelo en alguna fila de alguna estantería familiar. Chillar. A veces lo que siempre toca es chillar. Chillar mucho y reclamar.

Portnoy me envía la fotografía que encabeza el post y que él ha definido como el altar que le tiene hecho a Roth, Philip. Gracias, Javier. Busco a Roth ahora con desesperación porque ha de ser Sal(inger) para mi entendimiento. La cicatriz que algunos autores dejan cuando los lees dura para toda la vida. Como cuando leí Patrimonio, que tampoco la encuentro en casa, qué desesperación, ¿a quién coño le he dejado Patrimonio y no me la ha devuelto? Patrimonio, aquí, entre tú y yo, lector, es un libro que me hizo llorar cuando lo terminé. Avisado quedas. Es un testimonio escrito con las ganas del cariño de treinta y dos hijos a su padre.

Gracias, Javier. Quiero ver tantos altares como dioses tengas.