Todo lo que he escrito procede de la pesadilla

Fue Hawkes quien dijo una vez algo así, y parafraseo como lo hace Chénetier:

Comencé a escribir ficción partiendo de la idea de que los verdaderos enemigos de la novela eran la intriga, el personaje y el tema. 

Después, desde 1939 a 1945, desde los quince a los veinte años, condujo ambulancias durante la contienda bélica. Otros, ahora, repiten la E.S.O. Eran otros tiempos, la verdad. Eran los tiempos donde los escritores forjaban su imaginación en contiendas bélicas. La segunda contienda fue más horrorosa y de ahí quizás proceda el horror que desprende El caníbal. Y será este horror descrito por un editor nazi, Zizendorf, narrador en la novela, quien siente las bases de este otro realismo, de este realismo visionario que ostenta Hawkes. El realismo de toda la vida, del realismo convencional de salón y vieja de mesa camilla, el realismo del bestseller de antaño lo van a reventar dos tipos fuertes: Hawkes y Gaddis. Para eso nacieron. En el principio fue… y The Cannibal y The Recognitions. Con veinticuatro años se podía empezar a escribir ficción de otra manera, huyendo del realismo convencional. Sí, con veinticuatro años. 

Sin The Recognitions, no hay Pynchon, con toda seguridad, y sin Hawkes, no hay Robert Steiner, ni, probablemente, Toby Olson.

Ahí queda otra cita de Chénetier, que es el que afirma que la revolución antirrealista comenzó realmente cuando Gaddis y Hawkes masticaron y digirieron a Hawthorne, Poe, West, O´Connor y Barnes. 

La novela es dura. El caníbal es un disloque de novela. Es una novela sin secuencia temporal por lo que si buscas linealidad coge un palito de cardo y haz líneas en la playa y si quieres continuidad, lee biografías. La escritura de Hawkes en El caníbal son series, nucleaciones, nubes de imágenes que ser forman al ritmo de una rítmica y de una retórica que se afanan en conjurar, mediante la utilización sistemática de la negación, de un ambiguo régimen de enunciación, de una escritura nerviosa y nervada que privilegia lo dual y lo ternario, toda posibilidad de lectura realista.

Definido qué es una novela dura, he definido qué es un bestseller. Hawkes rompe con la tradición para brindar con Gaddis: ¡Viva “la tradición de la ruptura”!

El caníbal está publicado en Libros del Silencio. Aplausos para Gonzalo. Editor nítido: aquí dice qué quiere seguir editando.

Tenía más apuntes sobre El caníbal, de Hawkes. Muchos apuntes y notas que voy a tener que resumir y suprimir, mejor.

¿Quieren saber cómo se proyecta la violencia en lo surreal y alucinatorio? Léanse las primeras cuarenta y tres páginas de El caníbal. ¿Quieren conocer y entender qué es un psiquismo acosado por el horror? Terminen de leerse el libro. No es un libro fácil. Esto ya lo he escrito. No, no es un libro fácil pero la ficción y la escritura que Hawkes desparrama en El caníbal es una muestra fehaciente de aquello que decía Wallace Stevens:

La escritura es una violencia interna que viene a equilibrar las violencias del exterior. 

La escritura de Hawkes, y me acuerdo ahora de la termodinámica de 1º de Químicas, es el lugar preciso de este extraordinario equilibrio, reconocible línea a línea y palabra a palabra. Apuesta por la imaginación, que es lo único que tiene importancia -no estuvo en Alemania, no estuvo en Inglaterra antes de escribir El caníbal-; y apuesta por las palabras que son las que constituyen el lenguaje. Fe ciega en el lenguaje; apóstata de la trama, del tema, de los personajes, de la intriga. Y su imaginación solo encuentra raíl en el lenguaje, pero de esa forma. Hawkes empezaba a dar puñetazos en la frente

Por esto Hawkes afirma que no tenía confianza alguna en los que creen saber qué es la realidad quizás influido por los escritores que admiraba: Nathaniel West, Djuna Barnes y Faulkner.

Acabo. Cito a Jon Bilbao, el traductor de esta novela, el escritor de otras tantas. Sí, también lo pienso: es una novela para escritores y exclusivos amantes de literatura que rompe moldes, que rompe con las distinciones clásicas entre prosa y poesía. Hablaba de Jon Bilbao porque le felicito por su traducción. Ahora parece que se traduce mejor. Ahora sí traducen con ganas y pasión. Y así, con ganas y pasión, leí esta primera obra de Hawkes.

Y aquí quería llegar, al final. Al final para avisar a los editores de España (hay un hombre en España que lo edita todo, hay un hombre que lo edita todo en España…) No sé qué derechos tiene comprados Gonzalo Cancedo pero si no me equivoco y mis fuentes son claras, de Hawkes faltan por traducir y editar algunas más. Aquí están las que se han publicado alguna vez en España -algunas descatalogadas- pero aún faltan -y enumero-:

  1. Travesty (1976).
  2. The Passion Artist (1979).
  3. Island Fire (1988).
  4. Whistlejacket (1988)
  5. Sweet William (1993)

En mí, queridos editores, tienen un futuro lector de la obra de Hawkes. Edítenmelo, por favor, que lo acabo de descubrir. 

Todo lo que he escrito procede de la pesadilla, de la pesadilla de la guerra, creo.

Y comprarla aquí, como siempre: El caníbal, de John Hawkes.

Un comentario en “Todo lo que he escrito procede de la pesadilla

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