Gracias a ti, artista

Pues se ha acabado el año. Se acaba hoy, en 24 horas. Hoy es el último día de 2011. Qué pena. A mí me da pena dejar el año aquí, para la eternidad. No podrás volver a él si no es a por medio de la memoria y, si te alcanza, que se hace cara con la edad.

No quería despedirlo sin relacionar los libros que más me han… Algunos, libros de conocidos “cibernéticos”, si existe ese tipo de relación, otros, libros con detalles sutiles que cambian la vida de los personajes y la tuya propia, casi sin querer. No me entretengo más. Que disfrutéis con la entrada al Año Nuevo y que leáis, ya sean libros de papel o libros encerrados en kindles. Que tengáis manía, manía de leer. ¿Qué sería de este blog sin vosotros?

La verdad, este año no ha sido un año prolífico en lecturas, lo reconozco. Me acerco a la cincuentena pero no llego, que era el objetivo. Da igual. He leído, y he leído muy buenos libros si aceptas que mi canon es tan subjetivo como el tuyo.

Iba a citar solo tres, e impresionar un vínculo para que, si tenéis tiempo y ganas, pudiéseis leer lo que escribí sobre ellos, pero menciono algunos más. Inevitable. No lo dilato más. Ahí van. El primer enlace, el que vinculo al título, os dirige a Amazon, por si aún no sabéis con qué detalle sorprender.

Nada es crucial, de Pablo Gutiérrez. Dejé mi impresión en el blog de Canal-L titulado Mi mejor libro del 2011 y aquí mismo con una entrada titulada Una cosa es escribir y otra hacer literatura. Acercaos a este libro sin prejuicios, por favor. Entendedlo sin ellos. Es puro engarce literario y una imagen de cómo la prosa también es dinamita portada por dos niños.

Ejército enemigo, de Alberto Olmos. El libro que más se hizo esperar. Rotundo para los tiempos que corren. Piedra de toque, aviso a navegantes, alcohol sobre la herida del “sedentarismo oenegista“. Hablé de él aquí, en este blog con una entrada que titulé La guerra de clases siempre la gano yo, y bueno, también aquí: 217 entradas en las que hablo de Ejército enemigo.

Padres, hijos y primates, de Jon Bilbao. Es otra obrita maestra. De cómo pensar una trama y ponerla por escrito. Trama de ingeniero, magníficamente encajada, trabajo de buen escritor. Me deslumbró. Me inquietó en ciertas partes. Brutal. Hablé de este libro aquí, en una entrada que me dio la gana titular Padres e hijos de… Jon.

Estos son los tres libros que marcaron este 2011 pero no puedo despedir el año sin mencionar: Luz de noviembre, de Eduardo Laporte (Y yo pensaba en la muerte que ha de partirnos un día); Constatación brutal del presente, de Javier Avilés del que hablé aquí; Mala suerte, de Juan Aparicio Belmonte, del que escribí Me horrorizan los guays y la mala suerte y Diario de las especies, de Claudia Apablaza de la que escribí Resultados de búsqueda para: Diario de las especies

Y gracias, gracias, artistas: a ti Claudia, a Pablo, a Alberto, a Jon, a Eduardo, a Javier y a Juan. Gracias por idear y crear estas novelas, esta parte de vuestra vida y vuestro tiempo. Con todas me he divertido y con todas he sentido e imaginado. No solemos agradecer a los escritores su labor pero creo que les basta con un sincero, simple y a la vez rotundo ¡gracias! Lo hago ahora, amigos: ¡gracias por escribir!

Y feliz Año Nuevo, que es par y se llama dos2mil1doce12.

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